¿Cuánta agua necesitamos realmente beber?

Por Lisa Drayer

(CNN) — Aquí algo que quizá ya sabías: el agua puede hacer maravillas por tu salud.

El líquido comprende aproximadamente el 60% de nuestro peso corporal y permite que nuestros órganos internos rindan al máximo. Regula la temperatura de nuestro cuerpo, mantiene nuestras articulaciones lubricadas y transporta nutrientes a nuestras células. El agua también proporciona humedad a la piel, lo que garantiza un brillo radiante.

Incluso la deshidratación leve puede ser un estresante físico para el cuerpo, según Melissa Majumdar, dietista certificada y portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética. Si no estamos adecuadamente hidratados, podemos experimentar náuseas y pérdida de apetito, y puede ser difícil concentrarse y realizar tareas físicas, como cargar alimentos o levantar pesas.

Entonces es importante beber agua. Eso lo sabemos. Y en estos días, mientras nos quedamos en casa con nuestras tazas reutilizables y el acceso conveniente a los baños, no hay una buena razón para no beber agua.

¿Pero cuánta es suficiente?

Recomendaciones sobre el agua

El Instituto de Medicina recomienda que las mujeres tengan como objetivo consumir 2,7 litros (o 91 onzas) de líquidos al día, y los hombres beben 3,7 litros (o 125 onzas). Pero esta recomendación no se centra específicamente en el agua. Más bien, incluye todos los líquidos y alimentos ricos en agua, incluidas frutas, verduras y sopas.

Considerando que aproximadamente el 80% de nuestra ingesta de agua proviene de líquidos y aproximadamente el 20% de alimentos, eso se descompone en una meta diaria de aproximadamente 9 tazas (o 72 onzas) de líquidos para mujeres y 12½ tazas (o 100 onzas) para hombres.

“Es una recomendación muy general”, explicó Majumdar, quien señaló que factores como el nivel de actividad, la composición corporal e incluso el clima juegan un papel en las necesidades de agua.

“Si eres un corredor de larga distancia y pierdes mucho líquido a través del sudor, particularmente en condiciones cálidas y húmedas, necesitarás mucha más agua que [un] guerrero de fin de semana que está haciendo un trote corto en el gimnasio”.

Además, dado que las células musculares tienen una mayor concentración de agua que las células grasas, alguien con más masa muscular magra tendrá mayores necesidades de agua, y puede que necesite consumir más agua, que alguien con más masa grasa.

“Una persona más delgada requiere más agua”, dijo Majumdar, aunque señaló que “de todos modos es probable que sean más activos y como resultado beberán más”.

Lo que cuenta como agua

Si bien el agua es a menudo la bebida por defecto elegida por muchos nutricionistas, se pueden incluir otras bebidas como parte de su ingesta diaria de líquidos, como leche rica en nutrientes, agua mineral e incluso café y té. “Todos los fluidos, con la excepción del alcohol, caen bajo ese balde [fluido]”, dijo Majumdar.

Si bien es un error pensar que el café y el té causan una pérdida adicional de líquidos del cuerpo y te deshidratan, el alcohol tiene un efecto diurético y puede aumentar el riesgo de deshidratación. “El alcohol extraerá otros líquidos”, dijo Majumdar, “pero el café y el té proporcionan líquidos y son hidratantes”.

Las leches lácteas o no lácteas pueden proporcionar nutrientes importantes como proteínas, calcio y vitamina D. A pesar de que un refresco de cola que contiene azúcar puede hidratar técnicamente, “para la salud y el bienestar, es mejor evitar las bebidas que contienen azúcar tanto como sea posible”, dijo Majumdar. Estas bebidas generalmente carecen de nutrientes beneficiosos. Una excepción es el jugo 100% de fruta; sin embargo, demasiado jugo entrega una fuente concentrada de azúcar, sin la fibra que proviene de comer toda la fruta.

La recomendación del instituto también incluye alimentos ricos en agua, como sandía, naranjas, manzanas, uvas, pepinos, lechuga, apio y repollo. Sin embargo, el agua obtenida de los alimentos es difícil de medir. “Desde un propósito de seguimiento, es más fácil seguir con las cosas que se vierten”, dijo Majumdar.

¿Es mejor más agua?

Dado que el agua es vital para nuestro funcionamiento diario, es posible que te preguntes si hay un beneficio en beber, por ejemplo, un galón o más de agua (un galón son 3,7 litros o 128 onzas). Pero los expertos dicen que, al contrario de lo que mucha gente cree, exceder nuestras necesidades de líquidos no proporciona ningún beneficio adicional.

De hecho, los atletas de resistencia que beben demasiada agua, en ausencia de electrolitos, corren el riesgo de hiponatremia, una afección potencialmente mortal caracterizada por bajos niveles de sodio en la sangre que ocurre con la sobrehidratación.

“He tenido clientes que terminan con niveles peligrosamente bajos de sodio por sobrehidratación que requiere atención médica inmediata para corregirlos”, dijo Wendy Sterling, dietista deportiva certificada por la junta y coautora de “Cómo alimentar a su hijo a través de un trastorno alimentario”.

La mayoría de las personas se beneficiarían simplemente asegurándose de satisfacer sus necesidades diarias de agua, algo que Majumdar dijo que no están haciendo suficientes personas. “Lleva una botella de agua como si fuera tu tercer brazo”, aconsejó Majumdar. Si la falta de sabor del agua es un elemento disuasorio, intenta agregar rodajas de limón, lima o naranja al agua. Y no olvides alternar cócteles y vino con agua o agua mineral para mantenerte hidratado.

Si bien puede no ser siempre práctico contar la cantidad de agua durante el día, para la mayoría de nosotros, usar una combinación de la sed como guía y buscar un color de orina amarillo pálido, puede indicar que estamos bien hidratados.

Las excepciones incluyen adultos mayores y aquellos que hacen ejercicio intenso o por períodos prolongados, que tal vez no puedan confiar en la sed durante un entrenamiento y que necesiten seguir un plan de hidratación específico. Además, algunos medicamentos o vitaminas pueden afectar el color de la orina, dijo Majumdar.


Tomado de:  www.lavozdelaopinion.com

Cómo afecta a nuestro cuerpo el uso excesivo de los smartphones

Las nuevas tecnologías han llegado para revolucionar nuestras vidas. Muchas actividades han mutado su forma y espíritu en los últimos años y cada vez menos aspectos cotidianos pueden resolverse sin la presencia de un teléfono celular. Además de su ineludible fuente de diversión, los smartphones también pueden causar algunos problemas para nuestra salud, específicamente en lo que al cuerpo se refiere. En la siguiente nota, te contaremos todo lo que necesitas saber al respecto.

El día a día ha cambiado radicalmente. Basta con revisar nuestro teléfono celular durante un minuto para estar al tanto de las últimas novedades así como también estar en contacto con todos tus amigos y seres queridos. En esa misma dirección, puedes encontrar una cantidad enorme de contenido útil, práctico y entretenido para que tus tiempos muertos sean menos tediosos, así como también ampliar tus listas de conocimientos.

Sin lugar a dudas los smartphones han mejorado nuestra calidad de vida y democratizado el conocimiento: basta con deslizar el dedo para estar al tanto de cómo viene tu nutrición en la semana gracias a distintas apps y herramientas. Sin embargo, como todo lo que se realiza en exceso, utilizar mucho tu teléfono celular puede ser dañino para tu salud. ¿Qué efectos en el cuerpo puedes padecer?

En primer lugar, es importante subrayar que las pantallas de los smartphones tienen un fuerte efecto en nuestros ojos, sobre todo en la retina. Esto se debe a la poca distancia con la que generalmente se usan estos aparatos. Este factor, sumado a una exposición continuada, puede causar lo que se conoce como “degeneración macular”, que no es más que daño al interior de los ojos. Sin saberlo, mientras pasas más de lo aconsejado jugando en un casino online o buscando ofertas en sitios de compra y venta de objetos, puedes estar generándote un fuerte daño.

Otro factor a tener en cuenta es la resequedad en los ojos, la cual se causa por la reducción del parpadeo por el uso del dispositivo, así como también se dificulta el enfoque en ciertas distancias, llegando a causar miopía temporal fruto de la tensión que sufren los músculos de los ojos. De acuerdo a distintos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tiempo a pasar con el smartphone en la mano debe ser significativamente menor a las 8 horas diarias que se llegan en los casos más extremos.

Más allá del daño ocular, también hay otras partes del cuerpo que se pueden ver afectadas de manera severa por el uso desmedido de estos aparatos. Un ejemplo claro son los tendones de nuestras muñecas, los cuales se comienzan a inflamar. Este padecimiento llega a millones de personas en todo el mundo en la actualidad. El sueño es otro de los factores que se alteran, ya que el brillo del celular y sus constantes estímulos pueden alterar el ciclo de descanso, provocando insomnio, el cual termina afectando a nuestro organismo en su conjunto.

Por último, la cervical, ubicada en el cuello, es una de las zonas que más lamentan una utilización elevada de los teléfonos celulares. El movimiento del cuello para observar la pantalla puede generar fuertes contracturas, así como dolores de cabeza y mareos. En definitiva, reducir el uso no solo podría evitar estos síntomas, sino que también podría ser la puerta de entrada a una vida más activa y saludable, desconectada de los estímulos del dispositivo y más conectada con las cosas que realmente importan. 


Información tomada de: www.eldiariodelpacifico.com

El dolor de espalda, principal causa de la reducción de mamas

A pesar de lo que pueda pensarse, el motivo principal de la cirugía de reducción de mamas es por los dolores de espalda padecidos. Estas molestias no se originan debido al peso sino por la postura que se adopta para disimular la mama

La mayoría de mujeres que deciden someterse a una intervención de reducción de mamas lo hace por problemas y molestias en la espalda. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

En concreto, el citado estudio confirma que una de cada 20 españolas que recurren a la Cirugía Plástica lo hacen para realizarse una reducción de mamas. Se trata de la octava intervención estética más demandada por las mujeres en nuestro país con un 4.8% de total, encontrándose casi al mismo nivel que la rinoplastia, con un 5.7%. La reducción de mamas se sitúa incluso por encima de una intervención tan popular como el lifting facial que cuenta con un 3% del total.Las intervenciones de reducción de mamas conllevan la extirpación de parte de la glándula mamaria y de grasa y la recolocación del tejido sobrante.

No obstante, y tras este estudio, se concluye en un dato revelador. El dolor de espalda es el principal motivo para realizarse una mamoplastia de reducción.
Podría deducirse, de hecho se piensa popularmente, que este dolor se deriva del peso soportado, pero ésta no es la causa primordial que produce las molestias de espalda como se cree. El problema son las medidas posturales que adoptan las mujeres con un pecho grande ya que para disimular el pecho suelen encorvarse, hecho que genera distintas alteraciones, sobre todo en las zonas cervicales y dorsal alta, derivando en dolor. Si fuese por el peso, los hombres con una masa muscular elevada en la zona pectoral también padecerían idéntica situación y por lo tanto, dolor.

Otras razones

La mama grande lleva a la decisión de su reducción también por otras causas, además de molestias o dolor. Por ejemplo, la aparición de eccemas o de intértrigo (inflamación de la piel en los pliegues de ésta) en la parte inferior del pecho, la excesiva presión y las molestas marcas de los tirantes del sujetador en los hombros, son motivo suficiente para pasar por el quirófano. Otro y muy importantes, es la dificultad para realizar ejercicio físico.

Asimismo, existen patologías, como la hipertrofia mamaria virginal que, aunque es benigna, hace recomendable la reducción mamaria.

Por ello, es muy frecuente que las pacientes que acuden a un cirujano plástico y reparador para someterse a este tipo de intervención lo hagan derivadas por sus médicos de atención primaria o por otros especialistas como traumatólogos o reumatólogos.

En qué consiste

Las intervenciones de reducción de mamas conllevan la extirpación de parte de la glándula mamaria y de grasa y la recolocación del tejido sobrante. Normalmente va acompañada de una intervención de elevación de mamas, cuyo objetivo es la reubicación de areolas y pezones.El dolor de espalda es el principal motivo para realizarse una mamoplastia de reducción, pero el peso no es la causa primordial que produce esas molestias como suele pensarse.

Es una intervención que tiene una duración de entre dos y tres horas aproximadamente, tiempo que puede variar según la técnica utilizada y el volumen de tejido a extirpar. El postoperatorio es cómodo e indoloro, al cabo de 48 a 72 horas la paciente puede incorporarse a su rutina habitual, eso sí, sin realizar ningún tipo de esfuerzo físico. Durante los primeros días, es posible que sienta molestias a nivel mamario y pectoral pero se minimizarán con los antiinflamatorios, analgésicos y antibióticos que serán recetados por el médico especialista.

Imprescindible, la consulta al especialista

Para satisfacer los deseos de la paciente la primera visita con el cirujano plástico es trascendental. “Es en este momento cuando la paciente podrá depositar su confianza en él”, explican desde Clínica Opción Medica. “La paciente debe explicar claramente cuáles son sus deseos en cuanto a la forma y tamaño final y el cirujano determinar la técnica más adecuada para lograr sus objetivos y explicarle las limitaciones de cada proceso si es que existieran. En esta primera toma de contacto debe realizarse también una evaluación de la forma, el tamaño y el estado de la piel del pecho”.


Tomado de:www.saludyestetica.com.co

Todo lo que debes saber sobre el sujetador postoperatorio tras un aumento de pecho

sujetador postoperatorio

Tener el pecho más grande y bonito es el objetivo de la cirugía de aumento de pecho. No obstante, es habitual que surjan dudas sobre cómo será el proceso y cómo afrontarlo. Entre ellas, muchas pacientes se preguntan por el sujetador postoperatorio. Por ello, te resolvemos las preguntas más frecuentes sobre este tema aquí.

Preguntas frecuentes sobre el sujetador postoperatorio tras un aumento de pecho

¿Cómo es el sujetador postoperatorio y para qué sirve?

El sujetador postoperatorio no es más que un sujetador parecido al deportivo que tiene una mayor sujeción. Estas prendas se tienen que utilizar tanto tras cualquier cirugía de pecho ya sea de aumento o de elevación de mama. La finalidad del sujetador es mantener el pecho en una colocación adecuada y así facilitar la adaptación de las prótesis mamarias y de los tejidos. De esta forma, son un parte clave de la recuperación ya que de su uso también depende el resultado final.

¿Cómo elijo el mejor sujetador para mí?

Normalmente en la mayoría de las clínicas estéticas ofrecen unas pautas sobre cómo debe ser el sujetador postoperatorio y dónde adquirirlo. En ocasiones también pueden facilitártelo desde la misma clínica. Sin embargo, no es difícil de conseguir en tiendas de ortopedia o de lencería especializada. Lo más importante es contar con el sujetador postquirúrgico antes de la cirugía ya que es necesario llevarlo al hospital.

En cuanto a cómo elegirlo, es importante contar con el asesoramiento del cirujano plástico para saber con certeza qué talla y qué copa podría acomodarse mejor al pecho tras la intervención. Aunque esto no significa que sea la talla de sujetador definitiva que va a utilizar la paciente ya que el pecho durante el postoperatorio se presenta inflamado y, por tanto, puede requerir más talla de la que se llevará en los resultados finales.

¿Siempre tengo que usar el mismo sujetador?

En términos generales sí. Durante la primera semana llevarás el mismo sujetador puesto y, luego, en base a lo que te diga el cirujano podrás cambiarlo o no. Esto no significa que tenga que ser siempre el mismo ya que puedes comprarte dos para tener recambios sobre todo a la hora de lavar la ropa. Sin embargo, lo prioritario es que sean siempre sujetadores del mismo estilo, es decir, sujetadores postoperatorios que cuenten con las indicaciones y prestaciones que solicita el cirujano. Habitualmente las características de estos sujetadores son una alta sujeción, sin costuras internas, tirantes adaptables, una copa bien formada y obviamente sin aros ni rellenos que podrían deformar el pecho y la prótesis durante las primeras semanas sobre todo.

¿Es necesario dormir con él?

Sí. Sobre todo durante el primer mes. El sujetador permitirá que los implantes se acomoden mejor a los tejidos lo que ayudará en el proceso de cicatrización. De todos modos, la mayoría de cirujanos recomienda usar el sujetador postoperatorio durante al menos seis meses para dormir independientemente del que se use durante el día.

¿Cuánto tiempo tengo que llevarlo puesto?

Todo el tiempo durante los dos primeros meses. Algunos cirujanos permiten cambiar de sujetador al mes de la intervención pero, normalmente, se recomienda su uso durante los dos primeros meses ya que el pecho hasta el tercer mes no queda en su posición final. De este modo, es necesario llevar el sujetador 24 horas de día y de noche durante esos dos meses al menos aunque puedas quitártelo para ducharte lógicamente.

¿Cuándo podré usar un sujetador normal?

Esta decisión depende del cirujano plástico así como de la paciente y del tipo de cirugía ya que una elevación de pecho requiere más cuidados postoperatorios que un aumento de pecho. Esto útlimo se debe a que una mastopexia es una cirugía más compleja que requiere una reconstrucción mamaria además de la colocación de una prótesis aunque no siempre sea esto necesario.

En la mayoría de los casos los cirujanos permiten utilizar sujetadores normales a los dos meses de la cirugía. Sin embargo, los primeros sujetadores que utilices tras ese período deben ser sin aros ni relleno. Es necesaria una adaptación progresiva a los sujetadores con aros y relleno para que el pecho pueda adaptarse en su totalidad y no se deforme. Tras ese tercer mes usando sujetadores normales sin aro y sin relleno se permite a la paciente usar cualquier tipo de sujetador. No obstante, esta decisión siempre debe ser consensuada con el cirujano ya que él es el especialista que determinará toda la evolución de la cirugía de aumento de pecho.


Tomado de:  www.eldiariocolombiano.com